Ser trashumante no es para cualquiera

La trashumancia es una marca registrada del norte neuquino, de una u otra manera está en el ADN de cada habitante. En especial en el de los hombres y mujeres que son “crianceros de ley”.

En ella les va la vida y todo el sacrificio del año, tanto de ida como de vuelta. Ser trashumante no es para cualquiera. En esa forma de vida hay valores humanos encarnados en lo más profundo de sus cuerpos. En esos corazones y en esas almas hay dureza y firmeza, pero también hay humildad y respeto.

El lunes a la tarde, Ricardo Medel, un histórico criancero de la región, sacó a relucir esos valores para proteger y resguardar su más preciado tesoro: sus animales.

Una oportuna fotografía de Natalí Rolny, una joven fotógrafa chosmalense, logró captar e inmortalizar ese momento exacto en que este criancero le puso el cuerpo a una situación que lamentablemente se viene repitiendo históricamente. Medel se paró delante de los vehículos en el puente sobre el río Curi Leuvú en Chos Malal para permitir el seguro paso de sus animales.

Es muy común el atropello y los toques de bocina. Los familiares de los crianceros sostienen que no hay paciencia para observar y valorar esta forma de vida ancestral del norte neuquino. “Mi padre es una persona de grandes valores, tiene un ánimo y una humildad únicas, y en especial respeta y cuida el trabajo de muchas generaciones", dijo su hija Luisa. Y agregó: “Lamentablemente, la gente no tiene paciencia para observar el trabajo que ellos realizan, en vez de sacarle una foto y apreciar esa forma increíble de vida al contrario les tocan bocina o los atropellan”.

“A quienes nos apasiona la fotografía es un honor que una foto refleje tanto una realidad”, dijo Natalí a LM Neuquén después que su foto se replicara en las redes sociales.

“Pido que lo respeten a él y a todos los crianceros que transitan por las rutas y que los acompañen con todo respeto y tolerancia a mantener esta forma de vida que es parte de nuestra cultura en el norte neuquino”, dijo Luisa Medel, hija del criancero de Chos Malal

“Nosotros veníamos detrás en la camioneta, me bajé con mi cámara, y justo en el puente sobre el río Curi Leuvú hay un control policial. No estoy segura de si la Policía no llegó a parar a la gente que ya venía por el puente, entonces el criancero, para que no sigan pasando los vehículos, se paró con una impronta, y eso es lo que más me apasiona de la foto”, relató Natalí respecto al momento en que Medel se paró estoico delante de la fila de vehículos para permitir con tranquilidad y seguridad el paso de sus animales por el angosto puente.

En compañía de su nieto de 11 años

Ricardo Medel nació en Las Ovejas el 17 de agosto de 1958. Formó su familia de la mano de su esposa Cupertina Martínez y tuvieron cuatro hijos. “Mi padre es hijo de crianceros y hace 30 años abrazó para siempre este oficio para criar y mantener a su familia”, contó su hija Luisa.

Agregó que todos los años cumple el mismo ritual de los arreos. “Nosotros le ayudamos en la asistencia logística. Siempre lo acompaña uno de sus yernos, Juan Labra, y en estos momentos lo está haciendo junto a su nieto Leandro de 11 años, todo un orgullo para nosotros”.

Gentileza: Natalí Rolny

“Me conmovió su mirada”

“El criancero tiene una impronta increíble al pararse delante del vehículo y lo que más me conmovió fue su mirada”, explicó la fotógrafa Natalí Rolny.

Cuenta además que esa situación le puso “la piel de gallina”. Y agregó: “Muchas veces los fotógrafos buscamos que la gente se estremezca con las fotos y esto a mí me pasó, espero que le haya pasado y le pase al común de la gente”.

Rolny, que hace poco se adentró en el mundo de la fotografía y realizó cursos de capacitación, confesó que sintió “orgullo” al haber llegado justo a tiempo para hacer esa toma de don Ricardo Medel junto a sus animales. “La gente fue irrespetuosa o fue prepotente al no dejar pasar al criancero y al piño, pero sinceramente ellos muchísimas veces se encuentran con esas situaciones”, comentó.

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