Cuando la dirigencia de Río Negro y Neuquén cuestionó la desvirtuación de los objetivos de El Chocón-Cerros Colorados

Periodistas e historiadores coinciden en afirmar que el abrupto final de la permanencia de Juan Carlos Onganía en la Casa Rosada obedeció en gran medida una desopilante conferencia que brindó a sus pares del generalato en actividad que versó sobre los planes de su gobierno para los próximos años en el sueño fantástico de construir una anacrónica argentina corporativa y confesional en base al modelo franquista impuesto oportunamente en España.

Relatan en forma coincidente politólogos e investigadores que al finalizar la exposición “ilustrada” con   figuras   geométricas y signos, apoyadas por un discurso casi ininteligible, Onganía interrogó al general Lanusse sobre la opinión del auditorio. El comandante en jefe del ejército en aquel momento le respondió: “La mitad de los presentes no lo entendió y la otra mitad discrepó con sus aseveraciones”. 

Como se aprecia, ese capítulo histórico en la vida del país encontró en el máximo poder de decisión a un militar de muy escasa visión política que asesorado por su ex ministro de Economía, Adalberto Krieger Vasena, -representante de los grupos económicos de mayor influencia y el centralismo portuario- derogó la ley 16.882 cuyo autor fue el senador rionegrino José Enrique Gadano.

MENSAJE PARA LAS JÓVENES GENERACIONES

Es necesario abundar para una objetiva información dirigida a las jóvenes generaciones de rionegrinos y neuquinos sobre hechos ocurridos hace más de cincuenta años que provocaron un grave retraso en el desarrollo de la norpatagonia y del país.

Y sobre todo extraer de allí el ejemplo que brindaron importantes sectores de la dirigencia política y empresarial de ambas provincias por la encomiable actitud de lucha que demostraron creando el “Movimiento para el Desarrollo del Comahue” que produjo la mayor movilización de la opinión pública que se conoce hasta hoy al sur del río Colorado.

No importa que no se pudieron revertir las medidas del gobierno militar, aunque se lo intentó hasta el margen de lo posible.

Pero vale subrayar el ejemplo de aquellas conductas que deberán ser tenidas en cuenta  y guardar una actitud de alerta para emularlas con valentía, ante cualquier amenaza que pudiera existir ante dos cuestiones claves: A) Preservar la integralidad de los recursos hídricos del río Negro ante intentos de trasvasar aguas fuera de su cuenca y B) Defender los derechos concedentes de las provincias al culminar en el 2023 las conexiones otorgadas en las represas hidroeléctricas a las empresas privadas en la zona del Comahue, otorgadas por el estado nacional.

UN FEDERALISMO TOTALMENTE DESVIRTUADO

Como se ha afirmado desde estas páginas en distintas oportunidades, aquella norma aprobada por unanimidad por el congreso nacional ratificaba la función promocional de El Chocón-Cerros Colorado y creaba un sistema Buenos Aires-Litoral que iría recibiendo gradualmente la energía producida por las represas a partir de 1972 y hasta 1978.

Es decir que nunca existió la intención de no enviar energía eléctrica a Buenos Aires, como ocurrió con otros proyectos anteriores a la ley Gadano, por ejemplo, con una iniciativa de Agua y Energía de 1953, que no permitía sacar las obras del marco de la promoción patagónica.

Es decir que no había que repetir con la electricidad la experiencia de lo que sucedió después con el petróleo, el gas, las lanas, minerales, etc. que, si bien son riquezas patagónicas, fuera de la región no contribuyen o lo hacen en mínima escala a la riqueza de su población y la creación de fuentes de trabajo.

Y lo que es peor es que este sistema ha ido institucionalizando modos de explotación de un tipo cuasi colonial.

En agudo contraste con los objetivos de la ley 16.882 la norma que la reemplazó -ley 17575- contradiciendo a los intereses de la región del Comahue o de las provincias de Río Negro y Neuquén, convirtió al Chocón-Cerros Colorados en una usina de punta para satisfacer las necesidades de  los 14 partidos de la provincia de Buenos Aires, además toda la provincia de la Pampa,  la ciudad de Bahía Blanca, y su hinterland con el tendido de líneas para abastecer el litoral ubicado en los privilegiados 300 kilómetros en torno del puerto de la capital federal.

Este tema es una cuestión pendiente para los comprovincianos de la norpatagonia, que somos conscientes por experiencia histórica propia que el federalismo es una fórmula vacía y que la desvirtuación de las finalidades de desarrollo regional de la represa de El Chocón-Cerros-Colorados es el más cabal ejemplo que como están las cosas hoy y así lo estuvieron ayer:  “el pez grande siempre se come al chico”.

LA LUCHA CONTRA EL CENTRALISMO

La aparición del denominado Movimiento de Defensa del Desarrollo del Comahue fue todo un acontecimiento político-social y una muestra cabal del espíritu militante y la capacidad de convocatoria de dirigentes que se podía observar en Río Negro Y Neuquén.

Integraron los planos directivos de esta iniciativa dirigentes como los hermanos Felipe y Elías Sapag, José Enrique Gadano, Norberto Chevlalier, Francisco Tropeano, Osvaldo Sambueza, Carlos Vidal, Israel Preis, Jorge Gadano, David Mutchinick, Leoncio Cardo, Domingo Mollo y Eduardo Monteserín.

El Movimiento se identificaba como un sector independiente de cualquier postura política y su meta estaba centrada en la promoción del desarrollo regional.

 El agrupamiento se sumó a las fuerzas e instituciones de las distintas localidades de las provincias, contó con el apoyo de todo el periodismo regional y algunos medios de la capital federal.

Además, se fueron constituyendo grupos locales y municipales de apoyo a sus propuestas.  Producida la caída de Onganía y la asunción del General Marcelo Levingston en 1971 resultó designado ministro de Economía, Aldo Ferrer, y se volvieron a generar algunas esperanzas de revertir la situación y la novedad multiplicó la actividad de los movimientistas.

Ante la creación de Hidronor como SA, Ferrer propuso transformar la empresa en un Ente denominado “Corporación de Desarrollo Comahue”, que significaba en los hechos volver al espíritu de la ley 16.882.

El incansable Gadano y la dirigencia que le acompañaba, entre ellos el Ingeniero Salvador San Martín, no bajaron los brazos, a tal punto que el dirigente radical luego de varias entrevistas con Ferrer y de acuerdo con el ministro procedió a redactar el estatuto y el cuerpo normativo de la referida Corporación de Desarrollo.

Las turbulencias políticas determinaron el alejamiento de Levingston y Ferrer quedando clausuradas las esperanzas avizoradas en un primer momento. Todo volvió a fojas cero.

Se sabe que Gadano utilizó los aspectos más sustantivos de los argumentos expuesto en el trabajo base de aquella Corporación pensada por Ferrer que después introdujo en uno de los más importantes documentos del Movimiento de Defensa para el Desarrollo del Comahue.

Casi al finalizar 1969 otro episodio importante lo protagonizaron los dirigentes del Movimiento, Gadano, por Río Negro, Felipe Sapag, el exgobernador por Neuquén, y los contadores Vidal y Tropeano también por la vecina provincia, quienes en las instalaciones de Hidronor debatieron a puertas cerradas con los empresarios ingenieros Aranguren y Ondarts, dejando conocer ambos grupos sus posiciones sobre el destino final de las obras de la represa de El Chocón-Cerros Colorados.

Uno de los últimos actos y de gran repercusión pública fue organizado en la Sexta Brigada de Infantería de Montaña con sede en Neuquén donde se congregaron representantes de la mayoría de las entidades de Rio Negro y Neuquén apoyando los principios que determinaron los justos reclamos que n unca tuvieron respuestas hasta hoy.

El Dr. Gadano, el gran impulsor de toda la lucha reivindicativa por el Desarrollo del Comahue falleció el 7 de diciembre de 1970 a la edad de 61 años.

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