En una sesión cargada de tensión y reproches por doquier, el Senado expulsó este jueves del cuerpo al peronista disidente Edgardo Kueider, detenido la semana pasada en Paraguay junto a su secretaria y más de USD 200.000 sin declarar.
A pesar de que la severa medida fue pedida días atrás por el kirchnerismo -que ganará una banca- y luego consiguió adhesión, en la previa del recinto, de sólo un puñado de legisladores, varias bancadas dieron volteretas olímpicas y se sumaron a la remoción del legislador entrerriano, como la Unión Cívica Radical (UCR) y La Libertad Avanza (LLA).
Al momento de la verdad, la decisión adoptada consiguió de manera holgada los dos tercios: 60 a favor, seis en contra y una abstención del peronista disidente Juan Carlos Romero.
La jugada victoriosa del kirchnerismo contra su ex colega de bancada tuvo un único objetivo, en medio de las inobjetables contradicciones entre procesados y condenados buenos versus malos: reemplazar a Kueider por la actual diputada provincial y referente camporista Stefanía Cora. De esa manera, el cristinismo pasará de 33 a 34 legisladores. A tres de recuperar el quorum y la mayoría propia.
Seguido a la votación sobre Kueider, se dispuso la habilitación de la iniciativa para suspender a Oscar Parrilli, con historia judicial abierta. El resultado fue cantado por el rechazo de los 31 compañeros de su bloque presentes: precisaba 44 votos -dos tercios- y obtuvo 34, diez menos de lo necesario. El neuquino estuvo en el recinto y se abstuvo. Fue el único.

Kueider llegó a la Cámara alta en 2019 con la boleta del kirchnerismo y se separó en febrero de 2023, enojado con Alberto Fernández y el cristinismo. Meses atrás se metió en el interbloque Provincias Unidas, de inobjetables contactos con el Gobierno. Por caso, funcionarios y asesores de primera línea recibieron a los cinco de dicha bancada en Casa Rosada, en octubre pasado.




















