Amigos, compatriotas, rionegrinos… ¡Bienvenidos al país donde el progreso es delito!
Desde Río Negro , nuestros legisladores populistas –esos que viven con la calculadora en una mano y el bombo en la otra– siguen con su misión histórica: dinamitar cualquier posibilidad de desarrollo. No importa si es petróleo, minería, tecnología o una verdulería en la esquina… si ven a alguien generando riqueza, siente la necesidad de estatizarlo, regularlo, saquearlo y, si queda algo, expropiarlo.
El RIGI es un simple régimen impositivo que da previsibilidad a las inversiones. Pero claro, cuando el kirchnerismo ve dinero, ve impuestos. Y cuando ve impuestos, ve bolsos. Y cuando ve bolsos… bueno, ya sabemos cómo termina la historia: con José López en un convento tirando millones.
Este régimen se aprobó hace menos de un año en la Legislatura de Río Negro , pero como en Argentina la palabra de los políticos vale menos que un peso, ahora lo quieren derogar. Porque claro, la Argentina populista no puede permitir que algo funcione.
¿El resultado? Más pobreza, menos empleo y más rionegrinos haciendo fila en Ezeiza con un pasaje de ida. Mientras tanto, los que nos gobiernan seguirán hablando de «soberanía económica» desde sus mansiones en Bariloche o Buenos Aires.
Basta de esta farsa. Desde Río Negro, la única salida es la inversión, el trabajo y la libertad.
Lo demás, como diría Tato, es puro chamuyo y sarasa.
