El chofer del camión cargado de gas que el sábado chocó y volcó en la ruta 237, cerca de Villa Llanquín, dejando como saldo tres heridos y un desastre ambiental que todavía mantiene la ruta cortada, estaba alcoholizado.
En ese estado, comandaba la unidad que podría haber provocado, incluso, un desastre mayor al ocurrido, porque hubo incendios y explosiones asociados al siniestro, debido a la peligrosidad de la carga.
El resultado que ahora trascendió surgió del test de alcoholemia que se le realizó luego de ser trasladado al hospital, tras lo ocurrido. Tenía 1,10 g/l de alcohol en sangre, algo inaceptable para un conductor profesional que tiene a su cargo el traslado de sustancias inflamables.
Cabe recordar que la colisión fue cerca de las 17 del sábado, a la altura del kilómetro 1607 de la mencionada ruta.
No hubo víctimas fatales, pero sí importantes daños materiales. El choque se dio entre un Fiat Palio en el que viajaban tres personas mayores de edad y el camión que transportaba gas, que tenía al chofer como único ocupante.
Producto del impacto el vehículo quedó incrustado bajo el otro móvil, y terminó reducido a cenizas por el fuego y la explosión que provocó el encontronazo.
Los heridos fueron los ocupantes del auto. Afortunadamente sus lesiones fueron de baja consideración. Incluso el camionero quedó afectado, aunque con golpes leves.
Con respecto a la ruta, sigue cortada. Es que según informaron las autoridades que intervienen en su remediación todavía existe riesgo, porque los gases están activos y cualquier situación (una colilla, un chispazo) podría derivar en una respuesta inflamable que activaría las llamas, con consecuencias impensadas.
Debido al bloqueo, Vialidad Nacional informó que para viajar a ese sector de la cordillera están habilitadas las rutas alternativas, como lo son la 22, la 40 y la 234.
