Segunda jornada del juicio por la muerte del pequeño Valentín Mercado en los Tribunales de Roca. En la causa se encuentra imputado el anestesista Mauricio Atencio Krausse por la presunta mala praxis.
Este jueves declaró el enfermero José Morales, quien aquel trágico 18 de julio de 2024 actuó como «enfermero circulante» y preparó el quirófano para la intervención realizada en el Sanatorio Juan XXIII.
Morales era el encargado de verificar el funcionamiento del equipamiento y preparar los elementos para la cirugía. Aseguró que en el quirófano “estaba todo preparado”, que había notado la existencia de un solo tubo para la intubación y que el desfibrilador no estaba en la sala, dato que le manifestó al anestesiólogo.
También relató que, al momento de la intubación, hubo “un percance con la manguera”, aunque luego Atencio dio el visto bueno para continuar.
Morales aseveró en la audiencia que el profesional “salió del quirófano sin avisar una media hora antes de finalizar la cirugía y no dejó indicaciones ni designó a nadie para el control y atención del paciente”.
Consultado por el fiscal Gastón Britos Rubiolo, respondió que durante ese lapso “nadie miró la oximetría”. Y, ante la repregunta, aclaró que “No soy el encargado de la oximetría; esa es labor del anestesiólogo.”
Monitor apagado
El enfermero señaló que al finalizar la cirugía , al retirar los campos, una compañera notó que el niño estaba cianótico. Atencio se acercó a revisar el equipo y, según el testigo, advirtieron que el monitor de oximetría estaba apagado. “Lo enchufé y empezó a funcionar”, dijo. Apenas encendió, escuchó al anestesiólogo anunciar: “El paciente está en paro.”
La saturación “marcaba 40, 50, casi no marcaba”, relató Morales, mientras el doctor Pomar iniciaba maniobras de RCP. Contó que él mismo fue a buscar el carro de paro, que cargó la línea, y que otro enfermero ingresó para ayudar. Dijo que Atencio pidió asistencia y que llegaron dos anestesiólogos, además de una médica de terapia neonatal. Recordó haber escuchado: “Debe ser el tubo”, cuando los valores no mejoraban.
Al desentubar, señaló que encontraron “un coágulo de sangre en la punta del tubo”, lo que impedía una ventilación adecuada. Indicó además que no había otro tubo del mismo número en el quirófano, por lo que debieron ir a buscarlo “a 30 o 40 metros”.
Estimó que entre la detección de la cianosis y la reintubación “pasaron unos diez minutos, largos”. Tras colocar el nuevo tubo, aseguró que “el paciente volvió a la oximetría normal”.
La defensa señaló inconsistencias en la declaración de Morales
El abogado defensor de Atencio, Juan Ignacio Scianca, planteó dos contradicciones respecto de la primera declaración de Morales.
La primera fue el tiempo que Atencio estuvo fuera del quirófano. Hoy habló de “más de media hora”, pero al reproducirle su declaración inicial —en la que había dicho que fueron dos salidas breves, de menos de un minuto cada una— el enfermero rectificó y afirmó que el tiempo correcto era el de aquella versión: menos de cinco minutos en total.
La segunda contradicción fue sobre quién controló la oximetría cuando Atencio salió. Según la defensa, en su primera declaración Morales había dicho que sí había sido controlada; hoy sostuvo que nadie la miró porque el anestesiólogo no avisó que se retiraba y él estaba asistiendo con insumos e instrumental.
Consultado por el querellante Miguel Zeballos, Morales insistió en que el personal circulante no tiene competencia técnica para asumir ese monitoreo.
Foto: Tania Domenicucci- ANR




















