Policías de la Comisaría 3ra de General Roca lograron detener a Ramiro Ezequiel Sosa, el joven de 24 años que el jueves de la semana pasada había escapado de sus calabozos junto a Lucas Torres, de 18, acusado de haber participado en el homicido de Julián Dobra y quien había sido atrapado al día siguiente.
Sosa estaba preso por robo. Hubo varios operativos en su búsqueda, pero no lo podía encontrar. Pero el domingo por la noche el guardia del Destacamento 177 de Chacra Monte, el barrio ubicado en el sector rural al suroeste de la ciudad, recibió un llamado que indicaba que el prófugo se encontraba en una vivienda de la calle Los Coihues al 1300.
Con ese dato en horas de la noche se llevó a cabo un operativo con personal de esa dependencia y de la Comisaría 3ra en sitio señalado. Los uniformados se entrevistaron primero con la dueña de la casa, quien les permitió ingresar para registrarla. Recorrieron el patio y un departamento situado en la parte posterior del terreno, y al abrir la puerta del baño lo encontraron oculto.
Había sido traslado nuevamente a la Comisaría de la que había escapado. Intervino el fiscal en turno, Gastón Britos Rubiolo.
La fuga dio inicio a una causa por el delito de evación, además de una investigación interna de la fuerza para determinar si hubo responsabilidades entre los efectivos que estaban de guardia.
Ambos jóvenes habían huido tras limar un barrote del calabozo en el que estaban. Luego hicieron un hueco en una pared y llegaron hasta el techo de la unidad, desde donde accedieron a la calle.
La maniobra está descripta en la declaración de rebeldía y orden de captura “inmediata” que ese mismo día Claudia Lemunao, jueza de Ejecución Penal Subrogante, dictó para Ramiro Sosa, quien estaba en prisión preventiva desde el 20 de octubre de ese año por el delito de robo.




















