Se cumplieron dos años de la asunción de Luis Bertolini al frente de la Municipalidad de Plottier. Si bien se suponía que, en virtud de la relación existente con su predecesora, Gloria Ruiz, se trataba de una continuidad de aquella gestión, con el paso del tiempo y los acontecimientos políticos y judiciales que se sucedieron, los vecinos de Plottier imaginaron un cambio de rumbo en el municipio.
Sin embargo nada cambió, por el contrario todo se mantuvo intacto, con la misma estructura de poder, con la misma gente en otros cargos y, por ende, con las mismas prácticas de la gestión de la exintendenta y ex gobernadora.
En efecto, funcionarios clave de la administración de Ruiz continúan ocupando lugares centrales en el Ejecutivo municipal. La continuidad no es sólo nominal: se replica una forma de gestión que ya fue cuestionada por la Justicia, caracterizada por la desprolijidad administrativa, la falta de transparencia y un uso discrecional de los recursos públicos.
El intendente Bertolini no fue un actor periférico del ciclo político de Ruiz. Fue secretario de Obras Públicas, uno de los hombres de mayor confianza de la exintendenta durante años. Desde ese lugar firmó expedientes, avaló contrataciones y formó parte del núcleo de decisiones que hoy son objeto de investigación judicial.
Esa historia regresó al centro de la escena cuando su nombre apareció mencionado en la causa conocida como “la pileta”, una investigación que involucra a Ruiz por presuntas irregularidades con las obras que institucionalmente dependían de Bertolini. Aunque el intendente no está imputado, la Justicia ya lo convocó y debió moverse para designar un abogado defensor, un dato político de alto impacto para un jefe comunal que intentó marcar distancia de su exjefa.

En un análisis que realiza el periodista Ariel Boffelli en Letra P, se menciona como caso emblemático y llamativo, el de la contratación directa de Isabel Riccini como asesora legal del municipio.
Se señala en el medio de alcance nacional que «esta designación resulta, cuanto menos, preocupante: fue desvinculada de la Legislatura de Neuquén y enfrenta una causa penal en curso junto a la exintendenta Gloria Ruiz, en la que se investiga una presunta malversación de fondos. Aun con este antecedente público y conocido, el intendente Luis Bertolini decidió rescatarla e incorporarla a su gestión y ubicarla como asesora legal, trabajando de manera directa a su lado en el Municipio. Demostrando de esta manera, que el grupo de funcionarios sigue vigente y unidos».
Se agrega que la continuidad no es solo de nombres. También lo es de procedimientos. Y eso es lo más grave. No se trata únicamente de una gestión ineficaz, sino de una matriz de funcionamiento desprolija, opaca y sospechada, que ya fue objeto de investigaciones judiciales durante el gobierno anterior.
Ser destaca también el caso que surgió de un informe de ARCA (ex AFIP) que detectó a una empresa que funcionaba como usina generadora de facturas apócrifas, cuyo principal cliente era la Municipalidad de Plottier durante la gestión anterior. Lejos de cortar esa relación, la empresa continuó facturando durante la actual administración, incluso con el CUIT inhibido, profundizando la gravedad del hecho.
La metodología de contratación tampoco se modificó. La lógica de beneficiar a familiares y allegados, ya conocida en el gobierno anterior, se profundizó.
Plottier exhibe un deterioro visible, mientras crece el malestar y se diluye el capital político del intendente. Bertolini llegó al cargo con un respaldo electoral sólido, pero ese apoyo hoy se erosiona frente a la falta de resultados y a la persistencia de viejas prácticas.
El resultado de este modelo de gestión está a la vista. Plottier atraviesa un estado de abandono que se expresa en hechos concretos: tribunas que se caen durante eventos públicos y hieren a vecinos, puentes que colapsan en plena inauguración, asfaltos que se rompen a los pocos días por falta de planificación básica. No se trata de errores aislados ni de mala suerte: es la consecuencia directa de una administración sin control, sin planificación y sin prioridades claras.
En paralelo, la relación con el gobernador Rolando Figueroa atraviesa su punto más bajo. Hace meses que el mandatario provincial no pisa Plottier ni se muestra públicamente con el intendente. Ya no hay fotos, ni hay gestos, ni señales de acompañamiento.
En un gobierno que hizo del orden y la transparencia una bandera discursiva, Bertolini quedó desalineado. Figueroa fue explícito al asumir: “En Neuquén, se terminó la joda”. Y la ausencia del gobernador funciona como un mensaje potente.
Fuentes del oficialismo neuquino ratificaron a Letra P el fastidio por este tipo de sucesos y recordaron que la localidad es muy especial para la mesa chica de Figueroa. Fue en Plottier donde la actual senadora nacional Julieta Corroza construyó su carrera política para sentar las bases que la lleven al Congreso.
Plottier tocó fondo no sólo en términos administrativos, sino en términos éticos y morales. Mientras los recursos municipales parecen beneficiar a un círculo reducido, las necesidades reales de la comunidad quedan postergadas. La desconfianza social crece y el respaldo político se diluye.
En el municipio de Plottier, Gloria Ruiz no se fue, sigue conduciendo los destinos y los recursos de la ciudad con Luis Bertolini, un intendente que no funciona y que no da la cara a la ciudadanía.




















