Lo que comenzó como una respuesta de emergencia ante la pandemia de COVID-19 terminó convirtiéndose en un gran escándalo en el sistema de Salud del Alto Valle. El gobierno rionegrino investiga a una mujer de 42 años que habría logrado infiltrarse en el sistema de salud durante unos seis años sin título universitario.
Durante la crisis sanitaria del coronavirus en el 2020 en Río Negro, comoen el resto del País, se debió aumentar el plantel médico para responder a la demanda que recibían los hospitales y la urgencia de contar con más personal.
La circunstancia habría sido aprovechada por una mujer para ingresar al sistema sanitario sin título habilitante. Salud tiene firmes sospechas de la irregularidad y avanza con una investigación interna, que terminaría en una denuncia penal.
El caso involucra también a tres clínicas privadas, dos de Roca y una de Villa Regina, en las que trabajó la «médica trucha». Esos centros privados de salud tampoco descubrieron la irregularidad en los documentos que presentó para demostrar idoneidad. Se presume que la mujer tiene conocimientos médicos porque durante años su labor no llamó la atención de los profesionales con los que se desempeñaba.
La acusada no solo ocupó un puesto, sino que rotó por el corazón del sistema sanitario de la región, acumulando una experiencia basada en documentación presuntamente apócrifa:
Hospital Francisco López Lima (General Roca): Su inicio en 2020. Ingresó a la nómina de Salud Pública de Río Negro aprovechando la emergencia sanitaria.
Clínica Roca (General Roca): El lugar donde mayor estabilidad logró. Allí trabajó durante al menos cuatro años cumpliendo funciones de médica de guardia y terapista.
Sanatorio Juan XXIII (General Roca): Prestó servicios en la Unidad de Terapia Intensiva (UTI), un área de máxima complejidad.
Clínica Central (Villa Regina): Extendió su radio de acción hacia el este, integrando el equipo médico de este centro privado.
Servicio de Emergencias (Neuquén): Trascendió que también trabajó de forma transitoria en territorio neuquino.
Resulta impactante que el sistema tardara tanto en detectar la irregularidad. La mujer-cuya identidad se mantuvo bajo reserva porque aún no fue denunciada- ingresó en la pandemia de COVID-19 presentando un título de la Universidad de Los Andes (Venezuela) que, evidentemente, no fue validado correctamente. Según trascendió, la médica trucha solo presentó una fotocopia del título. Según trascendió, la mujer es de nacionalidad argentina.
La mujer trabajó un año en el sistema público y en 2021 pasó al sector privado de Roca y Regina. No habría tenido problemas para ingresar a tres centros privados de salud, pero levantó sospechas a fines de 2025 cuando intentó cursar una especialización como terapista, pero reprobó dos veces el examen. Los resultados que obtuvo en las pruebas llamaron la atención de sus compañeros.
Las dudas se intensificaron cuando, en enero de 2026, la mujer presentó un certificado de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva (SATI) supuestamente obtenido «de forma libre». Esa certificación dudosa habría derivado en una denuncia y la intervención del ministerio de Salud. La investigación arrojó un resultado negativo y una primera medida concreta.
El ministro de Salud de Río Negro, Demetrio Thalasselis, confirmó que se dio de baja la matrícula y el inicio del sumario tras recibir el informe oficial de Venezuela sobre la validez del título. El secretario de la Universidad de Los Andes explicó que los folios del título no coinciden con los registros oficiales de 2018. Ese año se recibieron 126 médicos cirujanos, pero la numeración del diploma presentado no corresponde con los archivos de la casa de estudios.




















