Las declaraciones de una concejal de Allen, Analía Martínez, quien calificó en una reunión del Concejo Deliberante de esa ciudad como «retrasados mentales» a otros integrantes del cuerpo, generaron el rechazo de familiares de personas con discapacidad intelectual.
Entre ellos, Ana María Rodríguez madre de un joven con discapacidad intelectual que hizo pública una carta abierta en la que cuestiona el uso de esa expresión, reclama una reflexión pública y pide que se respeten los derechos y la dignidad de las personas con discapacidad. El texto completo señala:
Como madre de un hijo con discapacidad intelectual, quiero dirigirme públicamente a la concejal Analía Martínez a raíz de la expresión que utilizó para referirse a otros integrantes del Concejo Deliberante, a quienes trató de “retrasados mentales”.
No escribo estas palabras para defender a los demás concejales ni para involucrarme en las diferencias políticas que existen entre ellos. Ese no es mi lugar ni mi intención.
Escribo porque se utilizó una condición vinculada a la discapacidad intelectual como un insulto, como una forma de descalificar y humillar a otras personas.
Cuando se usa esa expresión para ofender, se deja en evidencia una mirada prejuiciosa y discriminatoria. Porque, en definitiva, se está diciendo que parecerse a una persona con discapacidad intelectual es algo negativo, vergonzoso o inferior.
Y eso no solamente alcanza a quienes estaban participando de esa discusión. También lastima y degrada a las personas con discapacidad intelectual y a sus familias, que llevamos años luchando para derribar prejuicios, defender derechos y construir una sociedad más respetuosa e inclusiva.
Concejal Analía Martínez: usted ocupa un cargo público. Sus palabras tienen un peso y una responsabilidad que no pueden desconocerse. Desde ese lugar, debería contribuir a eliminar la discriminación y no a reproducirla.
También me pregunto cuántas veces el Concejo Deliberante trató con verdadera urgencia y profundidad la situación de las personas con discapacidad de nuestra localidad.
¿Cuántas veces se debatió sobre accesibilidad, inclusión laboral, inclusión educativa, transporte, salud, espacios públicos, acompañamiento a las familias y cumplimiento efectivo de derechos?
Las personas con discapacidad casi nunca parecen formar parte de las prioridades del Concejo Deliberante. Sin embargo, la discapacidad sí aparece rápidamente cuando alguien decide utilizarla para insultar a un adversario político.
Eso también debería interpelarlos.
Como madre no puedo naturalizar estas expresiones. No puedo aceptar que después de tantos años de lucha se siga utilizando la discapacidad intelectual como una forma de agravio.
Le pido que respete a las personas con discapacidad intelectual.
También le pido que reflexione, que reconozca la gravedad de sus palabras y que ofrezca públicamente las disculpas que corresponden.
Porque las diferencias políticas pueden y deben discutirse. Pero la discapacidad no es un insulto, y nunca debería ser utilizada como tal.




















