El ministro de Desarrollo Económico y Productivo de Río Negro respondió a los cuestionamientos de la intendenta de Roca sobre las obras de riego. La acusó de desconocer la realidad productiva y sostuvo que representan modelos políticos diferentes.
El ministro Carlos Banacloy salió al cruce de María Emilia Soria luego de que la intendenta de General Roca cuestionara la viabilidad financiera y operativa de las obras de riego impulsadas por el Gobierno provincial. Su respuesta fue más allá del proyecto: puso en duda el conocimiento de la jefa comunal sobre el sector privado y planteó una diferencia política de fondo.
«Claramente, Soria no conoce ni lo que le pasa a un empresario, a un comerciante o a alguien que está en un Parque Industrial totalmente abandonado como el de Roca», afirmó Banacloy. A partir de esa crítica, consideró que la intendenta está «muy lejos» de comprender la situación del sector agropecuario.
El funcionario atribuyó esa mirada a lo que describió como una falta de experiencia en la actividad privada dentro del espacio político de Soria. «Se subestima fuertemente el trabajo porque claramente no tuvieron vida en el sector privado», sostuvo. También apuntó contra la familia de la intendenta, al afirmar que ninguno de sus integrantes «ha tenido o desarrolla habitualmente una actividad privada».
Banacloy llevó luego la discusión al terreno ideológico. A su entender, las críticas de Soria responden a «un modelo político histórico que busca tener a la gente de rehén y no que se pueda desarrollar económicamente para ser libre». Incluso comparó su discurso con el de Cristina Kirchner cuando se refirió a la soja como «un yuyo».
El cruce se originó en los cuestionamientos de la intendenta a las obras de infraestructura de riego. Sobre ese punto, el ministro explicó que la inversión pública permite acercar servicios a las tierras productivas, pero que después cada productor debe afrontar los costos para ponerlas en funcionamiento. Según detalló, la sistematización del riego puede requerir entre 2.000 y 5.000 dólares por hectárea.
Hacia el final, Banacloy defendió el acompañamiento de la Provincia al sector frente a contingencias como sequías, heladas y granizo. «Los que juzgan son los propios productores, que conocen de memoria quiénes trabajan para ellos y quiénes no», concluyó.




















